Caótico Maligno

Archive for the ‘Anécdotas’ Category

Pánico y locura en La Falda

leave a comment »

En noviembre de 2011 procuré organizar mis vacaciones veraniegas. Como en las últimas ocasiones, y dispuesto a dar revancha a mi experiencia norteña, contraté un servicio en Irazábal Turismo. Elegí las sierras cordobesas, viajando en ómnibus y la estadía con media pensión en un hotel.

Empezamos más o menos. Yo pasaría las fiestas de fin de año al interior y quería tener todo listo antes de salir, vouchers incluidos. Mariela, quien me atendió en Irazábal, pese a tener más de un mes antes de esa fecha, me mandó aquellos comprobantes a mi correo electrónico porque no pudo cumplir con el plazo propuesto.

Llegó el 15 de enero, me subí al ómnibus y di inicio a mis vacaciones.

Doce horas después, a las 8 de la mañana del 16, llegué a La Falda y me tomé un taxi al hotel.

El coche se detuvo frente a un hospedaje. Pagué, salí e intenté abrir la puerta del hospedaje, pero estaba cerrada con llave. Casi de inmediato la dueña apareció. Le mostré el comprobante y me aseguró que el lugar no era ese. De hecho, el nombre no coincidía, pese a que la dirección y el teléfono sí.

Confundido, comencé a recorrer el barrio buscando mi reserva, preguntando en casas y hoteles lindantes, sin resultado favorable.

Harto de andar dando vueltas con los bolsos, decidí llamar a la agencia y hablar con Mariela, la que me había vendido el paquete en Irazábal.

Ella me comentó que el hotel lo habían conseguido a través de otra agencia (Mecohue viajes) y que no iba a encontrar a nadie hasta pasadas las diez y media de la mañana.

Miré el reloj. Aún no eran las nueve.

Suspiré. Evalué mis opciones. Podía aguardar el llamado de Mariela, o realizar averiguaciones en la Dirección de Turismo, o una mezcla de ambas.

Leer el resto de esta entrada »

Written by Pablo

10/04/2012 at 10:23 am

Publicado en Anécdotas, Cosas que pasan

Anécdotas de viaje

leave a comment »

Durante el receso invernal de julio de 2011 disfruté unos días de vacaciones en el norte argentino. Para desentenderme de todo, contraté un paquete turístico en una agencia de viajes.

  1. Llegué a La Plata a las ocho de la mañana, tras un viaje de diez horas en micro desde el interior de la provincia. Diez horas en las que no dormí un segundo, como es habitual.
    Necesitaba descansar pero también ocuparme de armar el bolso y hacer unos mandados para dejar todo organizado al regreso. Dormí hasta mediodía, unas tres o cuatro horas que terminaron siendo todo mi reposo.
    A las tres de la mañana, sin haber vuelto a dormir, salí en remis para Aeroparque. Llegué a las cuatro de la mañana. Hice el check in y aguardé el embarco, el vuelo salía a las 06.30. Sintetizando, en menos de un día estuve en tres vehículos distintos.

  2. Por curiosidad, pero más que nada por capricho, fue mi primer experiencia en avión. Fue una época inadecuada para ese antojo; la ceniza volcánica amenazó con arruinar mis vacaciones. Sin embargo, nada ocurrió en los vuelos, y tanto la ida como el retorno contaron con la magia de salir en tiempo y forma. Lo único desagradable de volar fue la presión en los oídos, que parecían que iban a estallar en cualquier momento. Qué pena que todos los consejos los recibí al volver.

  3. -Ahora este chico me va a dejar pasar.
    -No.
    -¿No?

    (Martín amagó no hacerlo, pero finalmente cedió el paso)

    -¡Estás hecho un caballero!

    Fastidiado, Martín respondió:

    -Si dejo pasar a todo el mundo, ¿cuándo paso yo? ¿Alguien más quiere pasar? Vamos, voy dejando pasar a todos- se hizo a un lado, abriendo el paso y apuntó a la salida con la cabeza. Con un ademán rechacé la oferta.
    -Tenés razón, si total todos vamos a tardar en bajar…

    Diálogo entre dos personas, una mujer de unos cincuenta y tantos y un chico de… once años de edad.

  4. Leer el resto de esta entrada »

Written by Pablo

13/02/2012 at 4:30 pm

Publicado en Anécdotas

Tagged with

P.A.S.O.

leave a comment »

Hoy, sabemos todos, se vota. Dejo mi experiencia de las votaciones en las primarias, que no publiqué en su momento por falta de tiempo.
A las cinco de la tarde entré a votar al Ministerio de Educación. Como era de esperar, había mucha gente. Tres mesas en un recinto de, aproximadamente, 25 metros de ancho por 30-35 de largo. Era una nube de personas conversando y a la vez, tratando de mantener un orden, de preservar sus filas. Se veía que no iba a ser un trámite rápido.

Preguntando, hallé el final de la retorcida fila, y me dediqué a contemplar las molduras, las placas, y los bustos en general: también hay efigies de próceres.

Se hicieron las seis de la tarde y con ello la hora de cerrar el ministerio. Eran tres puertas y uno de los oficiales acarreaba una tabla con el propósito de trabar una de las entradas. En los ventanales el sol caía y la escena me remitió a un ataque zombie. Inmediatamente después acepté que los muertos vivientes, los que se movían lentamente, quienes murmuraban frases ininteligibles, éramos los que permanecíamos dentro.

Finalmente, llegó mi turno frente a la mesa de votación. Un hombre rubicundo y fornido, con cara de padre de familia establecido, me hizo señas para que le entregue mi documento. Leyó mi nombre en voz alta y dijo: “número de orden: ciento veintiuno”.

Leer el resto de esta entrada »

Written by Pablo

23/10/2011 at 9:06 am

Publicado en Anécdotas

Tagged with

La efe blanca

leave a comment »

Finalmente cedí y me hice una cuenta en Facebook. Llevó tiempo decidirme, pero me vi empujado por la idea de reunir a la familia, retomando lazos perdidos en la distancia que los años y la vida imponen. El reencuentro se complica porque hay quienes residen del otro lado del Atlántico, pero Facebook podría acercarnos, al menos no físicamente.

No obstante, Facebook nunca contó con mis favores. Primero, porque prefiero la comunicación cara a cara. Segundo, porque cada noticia sobre las fallas de seguridad acaecidas en esa monolítica, granítica red me impactó: no es aceptable que un tercero pueda acceder a contenido privado. Tercero, porque aborrezco la gente chusma. Cuarto y último, porque la invitación que recibí el año pasado puso a prueba mi nivel de paranoia. Paso a contar.

A mediados de 2010 recibí en mi cuenta de correo electrónico una solicitud de amistad proveniente de un amigo cercano. La invitación era para la red social Facebook. Si hubiera tenido cuenta en ese entonces, un clic en el enlace incluido hubiera bastado para admitirlo.

Leer el resto de esta entrada »

Written by Pablo

18/10/2011 at 5:32 pm

Publicado en Anécdotas

Tagged with

Incommunicado

with 2 comments

Los primeros días de agosto me encontraron alejado de este espacio por tener que atender una serie de asuntos personales y porque, según pude descubrir, el servicio de Internet no estaba funcionando.

Domingo 7 de agosto a la tarde. Tenía ganas de conectarme a Internet, pero el modem no detectaba señal en la línea. Si bien no es normal, ha pasado en otras ocasiones y no le presté mayor importancia, suponiendo que todo se arreglaría pronto, como siempre.
No me preocupa estar sin Internet, no me considero dependiente del servicio, creo que puedo vivir perfectamente sin él; pero considerando que se trata de un servicio pago, que Telefónica no es Cáritas, y que tan pronto mi familia se enteró de lo que acaecía mostraron un inocultable disgusto, no me quedó más remedio que llamar a la empresa unas horas más tarde. Según el joven que me atendió, tenían problemas en la línea y a la brevedad restablecerían el servicio.

Lunes al mediodía. Un rato antes de ir al trabajo encendí la pc a efectos de comprobar si tenía Internet, pero todo estaba como la tarde anterior. Reiteré el reclamo. Cuando volví del trabajo, al anochecer, los muchachos de Telefónica llamaron para confirmar si había recuperado el servicio: mi respuesta fue negativa. Me informaron que aún tenían problemas y que seguían tratando de solucionarlos.

Tercer día. Sonó el teléfono en la mañana. Una chica se presentó y dijo ser empleada de Telefónica. Acto seguido, me informó el propósito de su llamado: ofrecía cambiar la velocidad del servicio de internet. Sorprendido e indignado, me pregunté si tenían una oficina de sadismo e ironía dirigida por un aspirante a Tangalanga. Que te llamen para ofrecerte la mejora de un servicio no disponible es desorganización, bizarría, o mera estupidez. La realidad se obstina en tener una faceta cruel e irónica, y en este caso Telefónica la había capitalizado, abandonando el rubro comunicaciones en favor del medio humorístico.

Leer el resto de esta entrada »

Written by Pablo

27/08/2011 at 9:54 am

Publicado en Anécdotas

Haciéndola corta

with 2 comments

Suena el teléfono en mi casa.

-¿Hola?
-Hola, buenas tardes -la voz de una joven llena mi oreja izquierda- Llamo de la empresa Xxxx para informarle que su número ha sido beneficiado con una prueba e instalación sin cargo de un sistema de alarmas. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
-La verdad, no estoy interesado.
-¿Puedo saber el motivo?
-Tengo muchos gastos.
-¿Tal vez pueda sugerirnos algún amigo o familiar a la que podamos ofrecerle el equipo?
-No tengo familiares en La Plata.
-De acuerdo, que tenga buenas tardes.
-Adiós.

Transcribí la comunicación más reciente que tuve con un telemarketer y que, practicando las modificaciones de cada caso, es el modelo que aplico con mayor frecuencia. Demoró menos de un minuto, y, aunque tiene menos onda que pelo de chino representa una respuesta socialmente aceptable. Conozco quienes cuelgan antes de escuchar de dónde llaman: eso es menos simpático aún, mucho más rápido e igual de efectivo, pero no quiero cargar las tintas con el sujeto detrás del teléfono: está realizando un trabajo que me molesta, pero es su trabajo. Probablemente preferiría estar de vacaciones en lugar de llamarme para venderme algo mientras su jefe quizás esté de vacaciones, así que trato de rechazar la oferta sin mostrarme interesado y sin brindar datos personales. De paso, en la breve comunicación le hago un favor a él o ella y a su empresa.

Al telemarketer le brindo alivio al evitarle repetirme parte de su monserga comercial, esa que pronuncian como si fuera un mantra pero a toda velocidad, desafiando la mecánica de la dicción. Como consecuencia, reduzco su potencial burnout y quizás hasta le otorgue un instante adicional de descanso entre llamadas.

Beneficio a la compañía al reducirle el costo de la comunicación, en tiempo y dinero. Siendo partícipe indispensable de tal utilidad, próximamente reclamaré mi correspondiente paquete accionario.

Leer el resto de esta entrada »

Written by Pablo

29/07/2011 at 9:41 am

Publicado en Anécdotas

Tagged with ,

Risky Business

leave a comment »

Revolviendo papeles en una estantería encontré un par de sobres. Correspondencia en papel de unos cuantos años atrás, en épocas distantes de la actual comunicación informática que me hicieron recordar una vieja historia.

Cuando obtuve mi primer trabajo en blanco se abrió un mundo nuevo, el legal. Aprendí y acepté las formalidades de la incorporación al sistema, desde redactar una declaración jurada a completar un grupúsculo de formularios (seguro, obra social, etc.). Entre otras cuestiones, me preguntaron en qué repartición deseaba efectuar mis aportes jubilatorios. Como en aquel momento se podía optar por el sistema de capitalización (léase AFJP, alternativa privada) o por el sistema de reparto (estatal), me incliné por el último.

Nunca me gustó el nombre “sistema de reparto”. Lejos de sonar equitativo, se me antoja corrupto, inmoral, remite a una siniestra confesión, a una espuria declaración de principios. Por su parte, “sistema de capitalización” no le va en zaga, aunque es más discreto: su denominación omite especificar quién es el beneficiario. Como si dijera “alguien está acumulando dinero”.

Como decía, días después me llamaron de la Oficina de Personal. Sin mediar mayores explicaciones, se me informó que había surgido un inconveniente y me dieron la dirección de ANSES para que me ocupara en persona de mi situación previsional.

Así que en la mañana siguiente me dirigí allí. Cerca del mediodía me atendió un empleado parco, frío y eficiente, con cara de cansado.

Después de introducir mis datos y analizar mi información me dijo que no podía incorporarme al sistema de reparto.

-No puedo porque estás en una AFJP –soltó, sin darme tiempo a preguntar lo obvio.

Leer el resto de esta entrada »

Written by Pablo

23/07/2011 at 5:40 pm

Publicado en Anécdotas

Tagged with