Caótico Maligno

En poblado y en banda

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He tenido varios inconvenientes con internet, más de los que puedo consignar.

Una vez vino un técnico dispuesto a cambiar el modem, cuando de repente me preguntó si podía regresar a la mañana siguiente, la del sábado, porque pretendía cambiar el modem pero el que me iba a dejar estaba roto.

Lo miré como diciendo “¿es broma? ¿Dónde está la cámara oculta?”. Resignado, acepté.

Cumplió su palabra y regresó el sábado a la mañana. Cambió el modem, pero fue lo único distinto. Seguía sin conexión.

 

–Parece que no es el modem, vengo el lunes con otro muchacho.

 

Jamás regresó. Tengo la sospecha de que Telefónica, en su división internet, irónicamente llamada “Speedy” me mandó un telemarketer en vez de un técnico…

Hubo que hacer un nuevo reclamo y vinieron dos muchachos con las ideas claras y resolvieron todo en quince minutos.

Hoy la realidad es otra, mucho peor. Llevo más de veinte días sin teléfono ni internet, mis reclamos son casi diarios, usualmente con mi móvil, y no recibo demasiada respuesta ni compromiso de la empresa.

Ir a la sede de Telefónica en La Plata es una triste experiencia. Hay poco personal y muchos de los reclamos y solicitudes se efectúan a través de cabinas telefónicas: el contacto visual con un representante es mínimo.

Pues la última vez, tras aguardar una hora o más, pude hablar con una joven a la que le comenté el problema. Ella me asignó un número de reclamo, y viendo mi hartazgo, me sugirió que si, tras dos días no había novedades, que solicitara la baja del servicio.

Días atrás me topé en la calle con empleados de la empresa. Eran la cuadrilla que repara las conexiones externas (no entran a los hogares). De todos modos les pregunté si tenían que pasar por mi casa. Uno de los muchachos miró su lista (hay que decir, era exageradamente extensa, unas ocho hojas) y mi domicilio no estaba en ella.

Al margen de la ira que me atraviesa, siento una empatía hacia los empleados de la compañía –bueno, hacia algunos de ellos. Queda claro que esta empresa privatizada a fines de los ochenta y que actualmente es propiedad de capitales extranjeros, ha sido vaciada y arruinada. Que tampoco se efectúan inversiones, y que la red es precaria. Las privatizaciones de los servicios públicos hicieron mucho daño a este país.

Claramente, los empleados están tan hartos de la situación como los usuarios. La página de Facebook de Telefónica de Argentina tiene colonias de reclamos: es un punching ball virtual. Allí proponen, para efectuar cualquier tipo de reclamo, utilizar un sitio web donde se rellena un formulario. Lo hice y pasó lo mismo, veintidós horas después me asignaron otro número de reclamo vía correo electrónico, al que accedí desde mi trabajo.

El número de reclamo no sirve absolutamente para nada, pues no hay forma de hacer el seguimiento del trámite a menos que se consulte por teléfono. El sistema de consulta vía web no funciona.

Así que solicité la baja de internet con Telefónica. Desmantelé toda la instalación, guardé el modem en su caja, junto con los cables, adaptadores, manuales y cd y llevé todo a la compañía.

Mientras tanto, contraté un servicio de internet con otra empresa. Por ahora funciona bien.

Ahora el problema es el teléfono de línea, pues Telefónica posee el monopolio.

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Written by Pablo

07/07/2013 a 4:43 pm

Publicado en Cosas que pasan

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