Caótico Maligno

De nombre irónico

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Hubo una época donde acceder a Internet era lento y para unos pocos. Una época donde el mero acto de abrir la cuenta de correo electrónico –las veces que aquello era posible– proporcionaba tiempo suficiente para prepararse un suculento desayuno. Por entonces, la demora en la conexión sabía poner a prueba la paciencia de los espíritus más relajados.

Al evocar aquel período me pregunto cuántas veces habré contemplado absorto la barra de carga del navegador aguardando a que culminara exitosamente. Muchas veces bromeé con ayudarla; en otras busqué ocupar el tiempo muerto en infinidad de breves actividades; y, por supuesto, sobraron las ocasiones donde no pude superar el desafío y me ganó la irritación.

Mucho tiempo ha pasado desde entonces y en cada una de nuestras acciones queda palmariamente demostrado cómo Internet ha cambiado nuestra forma de relacionarnos, de entretenernos, de comunicarnos, de informarnos. Las redes sociales nos acercan; sitios como Netflix o Cuevana cambian la forma de ver los programas que antes contemplábamos en la sala de estar. Consultamos guías y enciclopedias online. Pese a todo, quedamos algunos dinosaurios que leemos libros y diarios en papel.

Y por supuesto, las conexiones a Internet también cambiaron, creciendo y tornándose asequibles para al menos una parte importante de la sociedad.

No obstante, existen quienes permanecen inmutables, impertérritos de cara a la novedad que, jocosa, se mofa de nosotros y muta y se actualiza constantemente. En pos de protegernos de esta ofensa, de esta caducidad perenne, algunos proveedores eligen brindarnos un servicio basado en características familiares, conocidas, de antaño; servicio que nunca perderá su condición, encuadrado a una notable distancia de los enfermizos estándares de hoy y juzgado de vanguardia en tiempos pretéritos.

Este proveedor es Speedy, perteneciente a Telefónica, a quien agradezco por los nostálgicos recuerdos, por transportarme a una época donde yo era más joven, por hacer real lo irreal, por devolverme a aquellos años donde Internet era una herramienta consagrada a una elite.

¡Gracias Speedy por derribar ese mito, esa aciaga muletilla que reza “todo tiempo pasado fue mejor”, si para ustedes es como si el tiempo no hubiera pasado!

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Written by Pablo

10/03/2012 a 3:15 pm

Publicado en Cosas que pasan

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