Caótico Maligno

Calor

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En los últimos días de diciembre llegué al trabajo y, como es habitual, todas mis compañeras ya se habían ido.

Entré a la oficina y lo primero que hice fue encender el aire acondicionado, pues llegué sudando a mares.

Miré el aparato y noté que ya estaba encendido. Quizás olvidaron apagarlo, quizás tuvieron un gesto amable. Fuera la razón que fuese, me venía bien porque no soporto el calor. Pero el ambiente no estaba notablemente más fresco que afuera. De hecho, no me hubiese dado cuenta que estaba encendido si no lo hubiese observado.

Antes de informar al personal de mantenimiento, verifiqué la temperatura en el control remoto. Allí residía el problema: mis compañeras lo dejaron en veintisiete grados. Y al día siguiente, el número subió a veintiocho.

Veintiocho grados. Afuera harían a lo sumo treinta grados. ¿Hay necesidad de recrear un clima tropical con un electrodoméstico creado para bajar la temperatura? ¿Querían, de una manera más económica, transportarse a las costas brasileñas? ¿Son friolentas y el termostato les falla? ¿Será un asunto hormonal en alguna de ellas?

Teniendo en cuenta que el equipo es frío solo, les hubiera convenido apagarlo y abrir la ventana. O podrían haber encendido la estufa si es que son fundamentalistas del calor.

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Written by Pablo

18/01/2012 a 1:48 am

Publicado en Cosas que pasan

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