Caótico Maligno

Archive for octubre 2011

P.A.S.O.

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Hoy, sabemos todos, se vota. Dejo mi experiencia de las votaciones en las primarias, que no publiqué en su momento por falta de tiempo.
A las cinco de la tarde entré a votar al Ministerio de Educación. Como era de esperar, había mucha gente. Tres mesas en un recinto de, aproximadamente, 25 metros de ancho por 30-35 de largo. Era una nube de personas conversando y a la vez, tratando de mantener un orden, de preservar sus filas. Se veía que no iba a ser un trámite rápido.

Preguntando, hallé el final de la retorcida fila, y me dediqué a contemplar las molduras, las placas, y los bustos en general: también hay efigies de próceres.

Se hicieron las seis de la tarde y con ello la hora de cerrar el ministerio. Eran tres puertas y uno de los oficiales acarreaba una tabla con el propósito de trabar una de las entradas. En los ventanales el sol caía y la escena me remitió a un ataque zombie. Inmediatamente después acepté que los muertos vivientes, los que se movían lentamente, quienes murmuraban frases ininteligibles, éramos los que permanecíamos dentro.

Finalmente, llegó mi turno frente a la mesa de votación. Un hombre rubicundo y fornido, con cara de padre de familia establecido, me hizo señas para que le entregue mi documento. Leyó mi nombre en voz alta y dijo: “número de orden: ciento veintiuno”.

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Written by Pablo

23/10/2011 at 9:06 am

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La efe blanca

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Finalmente cedí y me hice una cuenta en Facebook. Llevó tiempo decidirme, pero me vi empujado por la idea de reunir a la familia, retomando lazos perdidos en la distancia que los años y la vida imponen. El reencuentro se complica porque hay quienes residen del otro lado del Atlántico, pero Facebook podría acercarnos, al menos no físicamente.

No obstante, Facebook nunca contó con mis favores. Primero, porque prefiero la comunicación cara a cara. Segundo, porque cada noticia sobre las fallas de seguridad acaecidas en esa monolítica, granítica red me impactó: no es aceptable que un tercero pueda acceder a contenido privado. Tercero, porque aborrezco la gente chusma. Cuarto y último, porque la invitación que recibí el año pasado puso a prueba mi nivel de paranoia. Paso a contar.

A mediados de 2010 recibí en mi cuenta de correo electrónico una solicitud de amistad proveniente de un amigo cercano. La invitación era para la red social Facebook. Si hubiera tenido cuenta en ese entonces, un clic en el enlace incluido hubiera bastado para admitirlo.

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Written by Pablo

18/10/2011 at 5:32 pm

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