Caótico Maligno

Veritas est realitas

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(La verdad es la realidad)

 

Por una reunión tuve que acudir al trabajo por la mañana. Finalizada la misma, me retiraba y en el trayecto pasé frente a mi oficina. Mi jefa me vio y me hizo señas para que entrara, pues quería conocer los detalles. Obedecí a regañadientes.

-No tengo que pasar por acá, no es mi horario –le recordé mientras saludaba una a una a mis compañeras. Antes solía quedarme un rato, tratando de disipar mis inquietudes laborales y mejorar la inexistente comunicación entre los turnos, pero en los últimos tiempos he redescubierto el encanto del misterio. -Además prefiero que nos veamos lo menos posible.

Comentarios reprobatorios arribaron desde por lo menos dos puntos cardinales.

-Hay tres situaciones en las que nos vemos –dije, y empecé a enumerar acompañando con los gestos respectivos –Cuando hay problemas, cuando necesitan pedirme algo, y cuando hay problemas y necesitan pedirme algo.

Con frecuencia logro -en ocasiones involuntariamente- que mis interlocutores no puedan distinguir exactamente cuándo hablo en broma y cuándo en serio. Esta vez la hice demasiado obvia. Dos compañeras apenas sonrieron, una protestó sutilmente, y no pude ver la reacción de mi jefa, quien se encontraba a mis espaldas en ese momento, aunque presumo que acusó el golpe. Ninguna de las cuatro presentes dijo “está equivocado”.

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Written by Pablo

26/05/2011 a 6:08 pm

Publicado en Anécdotas

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