Caótico Maligno

Tautología

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-Fijate si en el auto hay un llavero que tiene un pato –ordenó mi madre.

Obedecí y me dirigí a la vereda a examinar el automóvil.
En el asiento del acompañante, un llavero con un guacamayo me pedía que lo acarreara, mas lo ignoré y comencé mi búsqueda.
Dentro de la guantera, nada se correspondía con la descripción solicitada; debajo de las butacas ninguna llave hallé; tampoco los asientos traseros revelaron la ubicación de lo pedido.
A poco de iniciada la pesquisa, ella llegó y, sin decir palabra, entre fastidiada y sorprendida, capturó el llavero del loro.

-Eso no es un pato –argüí.
-Es una llave.

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Written by Pablo

30/04/2011 a 8:34 am

Publicado en Anécdotas

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2 comentarios

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  1. Suele suceder lo que te ha pasado y es mas común de lo que parece.
    Ahora bien confundir un pato con un loro es un poco heavy.

    Abrazo grande y te agregue al blogroll.

    Leviatan

    03/05/2011 at 5:59 pm

    • Hola Leviatan, ¡bienvenido y gracias por pasar!
      La peor parte, para mí, la llevan los guacamayos y los patos, que deben ver minada su autoestima.
      Un abrazo, Pablo.-

      Pablo

      03/05/2011 at 7:53 pm


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