Caótico Maligno

Archive for marzo 2011

“No, no voy a ver a U2”

with 2 comments

O en su versión corta: “no” para amigos y entendidos. Es la respuesta a la pregunta de moda en estos días. Como si fuera lo único que ocurre en La Plata. De Hugo Chávez y la entrega del premio Rodolfo Walsh nadie me formuló comentario alguno. Ni qué decir de la opinión de Eduardo Duhalde, personaje siniestro si los hay, sobre este mismo tema.

O que Quebracho, una agrupación supuestamente vinculada a la izquierda, de notoria imagen por su violenta metodología, ofició de custodia de Chavez, según su propio sitio web.

Tampoco hemos hablado del otorgamiento de la libertad condicional de Conch… Perdón, de Ricardo Barreda, odontólogo famoso por haber cometido cuatro homicidios en su seno familiar en 1992. Los crímenes hasta inspiraron una canción. El que cantaba en aquella banda actualmente es director de la revista Barcelona.

Miguel Ángel Estrella, afamado pianista argentino de renombre mundial, brindó un Concierto por la Memoria en la UNLP, y fue lo mismo que informar que mi vecino tiene una perra blanca.

Capaz que no pasa nada. Capaz que puse demasiados links en pocos renglones. Capaz que una entrada a U2 hubiera evitado esta publicación.

(U2 y Muse se presentan 30/3, 2/4 y 3/4 en La Plata. Vi a U2 años atrás y el fin de semana, debido a un viaje imprevisto, no estaré en la ciudad.)

Anuncios

Written by Pablo

31/03/2011 at 10:52 am

Desde un alto estrado

leave a comment »

Por estos días, mi madre padece una tos importante, acompañada de fiebre. Nada serio, pero se ha extendido por espacio de una semana. Bronquitis, dictaminó su médico, y le ordenó reposo y tres días de licencia.

Según me contó, ayer pasó la médica de Reconocimientos Médicos, correspondiente a uno de sus dos trabajos.

La médica tocó timbre. Mi madre tuvo que ir hasta la puerta de calle: cuarenta metros de un pasillo al aire libre, pues no hay un mecanismo electrónico. Si en el trayecto hubiera padecido temperatura, tal vez podría haberse caído, pero por fortuna no sucedió nada.

La médica, al verla en la entrada, se sorprendió:

-¡Pero ud. puede deambular!
-Bueno, tuve que venir a abrir la puerta.

Tras haberla auscultado, la doctora le concedió renuentemente dos días de licencia, dando a entender que no los necesitaba.

-No me está haciendo un favor, no tiene por qué darme días si cree que no hacen falta. Mi médico me dijo que guardara reposo y estuviera en cama.
-¡Pero ud. puede deambular!- repitió.
-¿Y quién le iba a abrir la puerta, si estoy sola?

Me choca la reacción torpe de la especialista, aunque se trate de una reacción corriente. Como si, pese a revisarla, creyera que mi madre miente. Mi madre ha trabajado toda su vida y se encuentra cerca de jubilarse. No va a mentirle al médico para ganarse unos días de vacaciones.

Sin ánimo de decirle a la doctora cómo realizar su labor, quizás debiera recordársele que no es requisito estar grave para padecer un malestar. Que no existen umbrales de dolor o debilidad a alcanzar para considerarse enfermo. Que no todo el mundo es laxo, perezoso y miente. Que el prejuicio es una enfermedad de carácter terminal si no es tratada a tiempo: Nubla el criterio y pone a los eruditos en un alto estrado, desde donde emanan sus veredictos basados más en sus pergaminos que en su sapiencia.

Acaso sus conocimientos necesiten una pequeña motivación y sea menester teatralizar el sufrimiento, fingiendo dolencias adicionales, simulando padecimientos, añadiendo achaques.
No conozco la vida de esta facultativa, pero su actitud me remite al trabajo en la rama privada, donde en algunos casos el dueño de una empresa considera que es propietario además de sus empleados y, por consiguiente, de sus estándares de salud.

Como detalle adicional, aun cuando mi madre debe reposar, es completamente lógico que se desplace: Es una bronquitis, no una fractura de tibia. Puede ir al baño o hasta la cocina a buscar un vaso de agua sin necesidad de terceros.

No obstante, quizá deba urdir una estrategia que, apropiadamente, remedie esta situación. La próxima vez le sugeriré a mi madre que repte cuando llame el médico –con dificultad, para no despertar sospechas- hasta la calle.

Written by Pablo

23/03/2011 at 10:18 am

Publicado en Cosas que pasan

2012

with 2 comments

Y el muchacho nos recordó que en 2012 “se acabará el mundo”.

Y yo tenía una sola pregunta para hacer.

 

– ¿Pero antes o después de los Juegos Olímpicos?

 

Tan pronto el improvisado gurú terminó de decir “después”, festejamos su vaticinio y continuamos brindando.

Written by Pablo

16/03/2011 at 10:30 am

Publicado en Anécdotas

Tagged with

Es una pirámide brutal

leave a comment »

En la tarde del martes salí a buscar un cajero automático con vestigios de dinero. Fue un día complicado para semejante tarea; El feriado de carnaval agravó la cobranza, el retiro de fondos se disfrazó de comparsa. Casi todo el mundo, saliera o no, sacó algunos pesos, y los que fallamos en retirar parte de nuestro sueldo merced a esa selvática ley de oferta y demanda, erramos en una jungla de máquinas expendedoras de billetes. Claro que los que se fueron, cuando regresen, intentarán extraer dinero con la misma suerte que nosotros, y vagarán hasta que los bancos llenen los cajeros, reiniciando así el feroz ciclo.

Así, la brutal asincronía de mi realidad en carnaval dio sus amargos frutos: Mis primeros intentos me presentaron cajeros practicantes del ascetismo, enfatizando la carestía de moneda de curso legal.

Peor que no tener dinero es no tener ni dinero ni alternativas, así que, empleando las segundas, decidí seguir mi funesto raid colector hacia el centro de la ciudad, con vanas esperanzas de éxito.
A pocas cuadras de mi siguiente destino, en una esquina, se encontraban tres chicos, el mayor no superaba los doce o trece años de edad. El más alto de los tres envolvía la cabeza de otro con una ancha cinta de papel blanco, a la que aún debía dotar de huecos para los ojos.
El tercer chico vestía su máscara, de características similares a la que se estaba fabricando, y avanzaba por la vereda. Fuera o no su intención, lucía cómico con su cabeza vendada, y bajo ella una remera gris, pantalones negros y zapatillas. Parecía dirigir unas palabras, inaudibles para mí, a cada persona que se le cruzaba. La gente lo miraba con indiferencia, prosiguiendo su camino.
Quedaba cruzar la calle antes de hacer contacto con el niño. Los otros dos continuaban puliendo detalles en el diseño. Mientras tanto, dos muchachas que iban delante de mí, a pocos metros de distancia, fueron interceptadas por la criatura. Efectivamente, les decía algo que por entonces me resultaba imposible de escuchar. Diría que ellas lo ignoraron, no fui capaz de distinguir reacción alguna.
Cuando alcancé la vereda, el niño me preguntó, en tono amigable, casi jocoso:

-Señor, ¿tiene una moneda para la Asociación de Momias Argentinas?

Me reí. Por la originalidad, debí haberle entregado una.

Written by Pablo

10/03/2011 at 3:15 pm

Publicado en Anécdotas

Tagged with

Nos

with 2 comments

Hace unos días Ale escribió en su blog un artículo llamado “Los pluralistas”. En él describe como tales a aquellos individuos que, estando en pareja, hablan por los dos. El post está bueno y es entretenido, recomiendo su lectura, comentarios incluidos.

Ese artículo me inspiró a contar una situación donde moran elementos del mismo, y que acaeció hace relativamente poco tiempo. Paso a relatar.

Una de mis compañeras de trabajo, sabiendo que no dispongo de cuenta en Facebook, me propuso crearme una cuenta y agregarla como amiga.

Le brindé numerosas razones por las cuales no deseo una cuenta en Facebook: Que no estoy interesado, que me comunico por otros medios con mis amistades y familiares, entre otras.

Esta situación se repitió varias veces en el tiempo, incluso en compañía de terceros. Ella, jovencita, egocéntrica y un tanto aniñada, siguió proponiéndome lo mismo. Por mi parte, me mantuve en mis trece, esforzándome por evidenciar desinterés. Incluso en una ocasión le recordé que ya habíamos tocado ese tema.

Me cansa la gente reiterativa e insistente que tiene dificultades en entender una palabra simple, de dos letras, como el vocablo “no”. Me da lo mismo si es sordera, obstinación, fanatismo con Arjona, capricho, o un mero hinchapelotismo el origen de esta incomprensión: Es igual de molesto. “No, gracias” es una contestación, no un desafío. Así que decidí que la próxima vez que me formulara la misma propuesta sería la última, evitando en lo posible ser exageradamente agresivo. Trabajo con ella, prefiero evitar una escena ríspida.

Y una tarde, la oferta, tibiamente enunciada, como adivinando el final, llegó una vez más.

Lee el resto de esta entrada »

Written by Pablo

06/03/2011 at 4:30 pm

Publicado en Anécdotas

Tagged with , ,