Caótico Maligno

Archive for febrero 2011

Respuestas obvias

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– ¿Vas a salir con esta lluvia?

– ¡No, voy a salir en la próxima!

 

El diálogo de arriba es un viejo chiste que se puede encontrar en internet, pero me sirve como introducción. Todos hemos formulado preguntas de obvia respuesta, o las hemos padecido. A veces resulta tentador contestar fuera de lo socialmente aceptable, que, aunque pueda cargar ironía, sarcasmo o peor, rudeza, es más original. De hecho, encuentro cierta atracción en aprovechar la oportunidad de enseñarle a preguntar al curioso. Tiene que aprender que el idioma es suficientemente amplio como para eliminar la diferencia entre aquello que pregunta y lo que desea preguntar, o tiene que aprender a pensar antes de hablar. Desde ya, quien responde de esta manera porta el sambenito del malhumor y pésimo carácter, por más que algunos puedan festejarle la ocurrencia.

A continuación, entonces, vienen unos pequeños ejemplos vertidos por los especímenes que me rodean.

 

Caso 1. Un jueves de 2010, alrededor de las dos y media de la tarde. Desde hace unos días atrás el tiempo encuentra su perseverancia en la lluvia. No llueve a cántaros, pero cae el agua con la cantidad y frecuencia suficientes como para hacerte pensar que no va a parar nunca.

Allí entro en escena. Suelo ir caminando al trabajo, estoy a una media hora de distancia.

Llego al trabajo retrasado, empapado e incómodo. Una compañera de otra oficina, quien me ve entrar, me saluda y me pregunta:

 

– ¿Llueve?

– Noooo, –respondo, con mi habitual tono irónico– uso la ropa así. La mojo a propósito.

– Siempre de mal humor, vos…

 

La joven del ejemplo pudo haber consultado el estado del tiempo en internet, la radio o mirando por la ventana. Hasta pudo haber observado el evidente estado de mis ropas con un mínimo de perspicacia. ¿Es necesario preguntar por el tiempo a alguien que ingresa mojado a un recinto, a sabiendas que llueve desde hace un par de días atrás? ¿Se trata del minuto a minuto climático?

Capaz que pido mucho, pero si ella me hubiera preguntado “¿Te mojaste mucho?” habría quedado bien conmigo y educadamente se hubiera enterado del devenir climático. Claro, hubiera tenido que fingir interés en mi situación.

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Written by Pablo

28/02/2011 at 10:30 am

Publicado en Anécdotas, La quinta pata

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Raspadita

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“En la Provincia, añaden una fecha de examen para los secundarios”

“Los estudiantes secundarios de la Provincia de Bs As tendrán una nueva chance para evitar repetir de año. La Dirección de Escuelas bonaerenses estableció la posibilidad de solicitar una nueva mesa examinadora en marzo, para los alumnos que adeuden tres materias al comienzo de las clases.”

(Artículo completo aquí, en Infobae)

El alumno bonaerense que se lleva tres previas podrá rendir una fecha más en marzo. Ese que viene presentándose a rendir y falla inexorablemente, ha ganado una última chance. Chance que me recuerda a los cartones de lotería perdedores que, antes de terminar en el cesto de la basura, participan en un sorteo final.

La imposición de esta nueva mesa implica movilizar todos los estamentos de la escuela, desde el espacio físico a la papelería, de porteras a docentes, y acaso el plantel jerárquico, para que nuevamente un alumno intente el milagro de aprobar en veinte días aquello que no logró en el transcurso del año.

Supongo que la propuesta no tendrá una gran acogida. Puedo imaginarme múltiples y épicas “hazañas” en la mesa de examen anterior, logradas mayormente por los docentes, renuentes a seguir viendo las mismas caras.

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Written by Pablo

26/02/2011 at 4:30 pm

Publicado en Opinión

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Recado

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Una nota en el trabajo

Es un fragmento de una nota que me dejaron el lunes pasado en mi trabajo. Leyendo el destinatario, quedan dos conclusiones: O me quieren poco o me conocen mucho.

En fin, acertar 4 de 5 letras de mi nombre representa el 80%, es un buen promedio. No está mal… Salvo que la nota fue escrita por mi jefa y hace casi seis años que trabajo allí.

Written by Pablo

21/02/2011 at 10:30 am

Publicado en Imágenes, La quinta pata

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14/2

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El lunes es San Valentín. Pese a la escasa acogida, con los años va cobrando un auge paulatino, reflejado en la televisión a través de informes reportando volúmenes de venta de los comerciantes, las ofertas de los restaurantes, bares, albergues transitorios, entre otros vendedores y prestadores de servicios.

Los días consagrados a algo o alguien tienen, en su mayoría, un velo de idiotez. Parece que más allá del ribete comercial, es necesario fijar un día para embriagarse, acordarse de los seres queridos (mascota incluida), del maestro, la secretaria, obsequiar presentes, o reforzar el amor. Como que el resto del año todo esto pasara inadvertido.

Y con la proliferación de estos días que honran personas, actividades o enaltecen nobles valores, puede ocurrir que varios días terminen dedicados a un mismo sujeto. Pensemos en una madre: tiene su día, el onomástico, el día internacional de la mujer, y si por casualidad su labor es, por ejemplo, secretaria, también tiene un día reservado en el calendario. Y no mencioné el cumpleaños ni el aniversario de casados. Son un montón de fechas para recordar. Y a veces pasa que la persona homenajeada se ofende.

El día de San Valentín, que es el disparador de estas líneas, me recuerda a Navidad o a los Reyes Magos, otros días también volcados al consumismo, sólo que con mucha menos aceptación, pompa y celebración. Que además lo considero carente de originalidad, y paso a explicar.

Digamos que si, pese a todo, se instaura un día conmemorando ciertos valores, bueno sería que se diferenciara del resto por alguna razón. Caso contrario, pierde su razón de ser.

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Written by Pablo

13/02/2011 at 4:30 pm

Publicado en Desvariando

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Pacatería lírica

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Ya comenté en otra oportunidad la cuestión de las puestas en el Teatro Argentino de La Plata. No obstante, no he contado nada acerca de los desnudos.
El primero que vi en una ópera fue en Rigoletto, en junio de 2010. Hermosa puesta. En aquella obra de Verdi, el primer acto comienza con una orgía en el castillo del duque de Mantua. Sexo en el hogar de un noble. No soy un asiduo invitado a tales reuniones –tampoco a castillos-, indudablemente hay gente en su disfraz de Adán o Eva, según el caso.
En la puesta había numerosas jóvenes con sus pechos al aire. Algunas estaban en compañía de muchachos, otras eran correteadas por ellos. Aun siendo la ópera ajena a mostrar desnudos, la escena era perfectamente creíble y real.
Al finalizar el primer acto, una joven pareja, ubicada en la fila delante de la mía, expresaba su disgusto por los senos desnudos de varias de las intérpretes.
Una tarde de domingo de 2010, repitiendo el mismo escenario, me encontraba disfrutando de la ópera “Giulio Cesare in Egitto”, de Händel.
Finalizando el segundo acto, llega una escena fuerte. Es una violación, ausente en el libreto original. En el ultrajante acto, una de las víctimas exhibe sus pechos al público.
Una vez concluido el segundo acto permanezco en mi butaca. No puedo evitar oír conversar a dos personas en la fila de enfrente. El más joven tendría entre 25 y 30 años, su interlocutora rondaría el doble.
El muchacho manifestó cierta sorpresa por el busto expuesto de la joven. La señora lo escuchaba atentamente e intentaba explicarle. El sujeto no se quedó conforme e incluso comentó, “En Rigoletto también hay”. Sonreí para mis adentros, mientras pensaba, burlón: “¡Picarón, las venís siguiendo!”. “¡Tenemos un amante de las puestas ‘softcore’ de la ópera!”
En mi opinión, los desnudos no estuvieron fuera de lugar. Fueron de breve duración y ocurrieron en momentos específicos de cada obra, por lo que descarto la intención de provocar o llamar la atención. Sin embargo, me preocupa mucho más que haya mayor rechazo a un par de tetas que a una puñalada. Porque hay mucha muerte en la ópera, y nadie se levanta de su butaca y se retira por eso. Peor aún, el joven picarón de Giulio Cesare se indigna por los senos y no por la violación, que es una de las peores atrocidades y humillaciones a las que puede someterse a un semejante. Al picarón el árbol le tapó el bosque.

Written by Pablo

07/02/2011 at 10:30 am

Publicado en Anécdotas, Música, Opinión

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Starsky & Hutch

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Recuerdo haber visto de pequeño la serie “Starsky & Hutch” y haber quedado encandilado con el coche, de color rojo, surcado por una franja blanca que iba de un lateral a otro, pasando por el techo. Tenía una participación bastante importante. Su robusta, saliente porte, el potente y estentóreo sonido de su motor, confirmación de esa impresionante energía, y las innumerables persecuciones que encabezaba, llenas de derrapes, chirridos envueltos en volutas de caucho quemado y maniobras arriesgadas dispararon esa atracción.

La serie comprendía pocos personajes. Los personajes principales, dos policías (los del nombre de la serie) patrullando la ciudad. Había un informante, Huggy Bear, al que acudían con frecuencia, un jefe de policía, y el inolvidable coche rojo.

Durante un breve lapso existió merchandising de la serie, aprovechando su popularidad aquí y en su país de origen. Un amigo y vecino tuvo el auto a escala, al que se le podían abrir las puertas y el baúl, similar al que actualmente puede encontrarse en sitios de venta on line. Aprovechando que lo tenía, entusiasmados emulábamos en nuestros juegos a los policías del programa. Muchos, muchos años después me interesaría por conocer datos del automóvil de marras, como que era un Ford Gran Torino de mediados de los ’70.

Ese programa de televisión remite a otros donde los automóviles poseían una gran preponderancia, como The Dukes of Hazzard, con su General Lee (un Dodge Charger anaranjado), o Knight Rider, traducido en Argentina como “El auto fantástico”, un Pontiac Trans Am negro. Que por otro lado pertenecen a esa categoría de vehículos que en los Estados Unidos les llaman muscle cars: vehículos veloces, dotados de grandes motores, notable cilindrada, vigorosos, y consumidores de combustible en exceso. Algunos se utilizan aún en competencias.

Pues bien, muy recientemente me encontraba en la calle, cuando mis sorprendidos ojos se cruzaron con lo que dio pie a estas líneas, que no hizo otra cosa que evocar recuerdos en forma inmediata.

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Written by Pablo

02/02/2011 at 10:30 am

Publicado en Imágenes

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