Caótico Maligno

Hacer el indio

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Estuve leyendo “El guardián entre el centeno” de Salinger. Sé que es un libro para adolescentes, pero igual quise hacerlo. No lo sabía al empezar, pero se trataba de una traducción floja que además contaba con demasiadas locuciones españolas. Así y todo, en un rato llegué a la mitad del libro.

A lo largo de la lectura encontré repetidas veces la expresión “hacer el indio” (horsing around, de acuerdo con la traducción).

“Estaba haciendo el indio, claro. A veces lo paso bárbaro con eso.”

Analizando el contexto, supuse que quería decir “hacerse el tonto” o algo similar.

En un capítulo posterior, Stradlater le dice a Holden: “¡Deja ya de hacer el indio!” y me sonó a “dejá de jugar conmigo” o peor, “dejá de hacerte el tonto”. No me sonó tan parecido al ejemplo anterior.

Busqué en una enciclopedia y no encontré la expresión. En el sito web de la Real Academia Española dice: “Divertirse o divertir a los demás con travesuras o bromas”, o “Hacer algo desacertado y perjudicial para quien lo hace”. No me satisfizo, sentí que no encajaba. Decidí, entonces, hacerme de una versión en el idioma original, en inglés.

En inglés es un libro completamente distinto, mucho más interesante, donde el relato es mucho más ameno, está colmado de insultos y modismos, y hasta me costó unos pesos menos que su contraparte hispana. Al leer un instante la versión en su idioma original comprendí las razones de la censura del libro en su época.

Naturalmente, en diversos momentos comparé ambos libros hasta que me quedé con la versión inglesa y percibí el inefable, dulce aroma de la libre interpretación.

La traducción me resultó pobre, y esto es sólo el comienzo. Ahora bien, ¿por qué “hacer el indio”? ¿Por qué considerar a los aborígenes, dueños originales de la tierra, como criaturas carentes de inteligencia y fáciles de embaucar? ¿Porque no actuaron como los colonizadores? ¿Acaso por el predecible resultado de las sangrientas estrategias del imperio? Las tribus aborígenes que aún persisten se encuentran marginadas, reducidas, ignoradas y maltratadas. Pero todavía siguen siendo individuos que quieren vivir su vida bajo sus propias creencias, religión y costumbres. Ni el idioma español los respeta.

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Written by Pablo

30/12/2010 a 11:45 am

Publicado en Idioma, La quinta pata

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