Caótico Maligno

Compás

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Hace unos días, acompañado de un café, leí en la revista argentina “Veintitrés” un artículo sobre política nacional. Usualmente la revista contiene buena información, se ha convertido en una de mis opciones para interiorizarme de lo que ocurre en el país.

La nota, firmada por Carlos Romero, se llama “El destape más temido”. En ella, se vincula, cable diplomático mediante, al periodista Joaquín Morales Solá con la diplomacia norteamericana y con la cúpula militar durante la dictadura.

La revista cita un cable de 1978, documento desclasificado por el Departamento de Estado de aquel país, de fecha anterior al escándalo de WikiLeaks. El nombre de Morales Solá aparece en el cable, señalando por primera vez la vinculación de periodistas con quienes detentaron el poder de la forma más cruel y terrible en la República Argentina. Se mencionan además otros cables y otros nombres (Miguel Alurralde, Heriberto Kahn y Mariano Grondona), pero Morales Solá siempre negó sus vínculos con la cúpula militar, aun existiendo evidencia fotográfica.

Pese a la calidad del artículo, una oración en él me llamó la atención. A continuación copio el párrafo donde se encuentra.

“… el oficial de Información John Corr dio cuenta de una conversación que mantuvo con Morales Solá en la sede diplomática de EE. UU. en Buenos Aires. Por entonces, el periodista se desempeñaba como prosecretario de la sección Política del diario Clarín. Mientras miles de argentinos se sacudían al ritmo de la picana, el diario disfrutaba de la flamante apropiación de Papel Prensa y el gobierno de facto crujía en internas salvajes.”

El párrafo en cuestión. Arriba a la derecha, una foto comprometedora.

Podría considerarse un detalle nimio, secundario, reparar en una frase presuntamente fuera de lugar. Quizás lo sea. La proposición de marras reza “Mientras miles de argentinos se sacudían al ritmo de la picana,…”

El señor Romero, en su afán por ilustrar la situación social de la época, y más concretamente la complicidad de algunos medios con el gobierno militar, equiparó la alegría de los movimientos rítmicos del baile con el horror de las convulsiones generadas ante la presencia de corriente eléctrica en el cuerpo. Establece un parangón entre la cadencia de la danza y los dolorosos espasmos fruto de un tormento perpetrado por criminales.

Conocida es la postura de la publicación, contraria a cualquier manifestación que vulnere los derechos humanos, la igualdad entre los seres, la libertad de prensa, el derecho a la información, entre tantos otros valores.

Desde el inicio del artículo, se infiere que su autor no ha tenido mala intención y se encuentra en concordancia con la defensa de los mencionados valores. Empero, ha tenido, en mi opinión y como se dice habitualmente, una expresión desacertada o poco feliz al componer una desproporcionada ironía a partir de un tema delicado e irresoluto.

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Written by Pablo

20/12/2010 a 7:39 pm

Publicado en La quinta pata

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