Caótico Maligno

Pornografía lírica

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Disfruto mucho la música. Independientemente del género, me dejo llevar por lo que tenga ganas de escuchar en el momento. Otras veces me guía el estado de ánimo. Normalmente escucho rock, y asisto a shows en vivo también, aunque hago lugar a otros géneros. Uno de ellos es la ópera, a la que acudo en el Teatro Argentino de La Plata.

Durante 2010, las puestas se salieron de lo tradicional, apelando a vestuarios y escenografías diferentes. Con diseños innovadores y vestuario –en ocasiones– fuera de época.

Acudí a casi todas las óperas este año, y en general las puestas no me gustaron, encabezando la lista Don Giovanni. En esta pieza de Mozart, la mayor parte del escenario estaba en declive hacia las plateas; Tres despojadas paredes en perspectiva llenaban la visión, los muros laterales contaban con puertas por donde los intérpretes entraban y salían durante el desarrollo de la obra. Completaban la escena un par de planos inclinados donde los cantantes se sentaban. Los edificios donde transcurre la acción fueron reemplazados por maquetas; Los intérpretes se arrojaban o sentaban en el suelo simulando estar en ellos o en su cercanía. El Comendador, en la parte final del espectáculo, no era una estatua, sino el mismo cantante, maquillado en color bronce y vistiendo un traje al tono, quien lo interpretó.

Maquetas e intérpretes en acción en Don Giovanni

Se apostó a la austeridad en ciertos casos, se diseñó mal en otros. Cuando los únicos que comprenden lo que está ocurriendo en escena son los conocedores o los que leyeron la guía, algo está fallando.

Pero sin lugar a dudas, el cambio que generó mayor desaprobación fue presentar desnudos. Se suscitaron quejas en diversos medios; Los diarios transmitieron el escarnio en sus correos de lectores. Una nota publicada en el diario El Día da cuenta de esta situación. Se exponen posiciones de algunos asistentes a la obra, así como el descargo de Marcelo Lombardero, director artístico del teatro.

El artículo que dispara la respuesta de Lombardero es la crítica vertida sobre la presentación de la ópera Rigoletto, que puede leerse aquí, donde el periodista Mario Vivino, aun elogiando el esfuerzo, la califica de “pornografía lírica”.

También apareció una nota en el suplemento “Radar”, perteneciente al diario Página 12 (puede leerse aquí), donde se busca entender la reacción de parte del público y se entrevista a Marcelo Lombardero.

Muchos de los habitués de la ópera dejaron de ir, originando un boicot. Numerosas butacas vacías se hallaron en las últimas funciones. Algunos asistentes se retiraron prematuramente, durante las funciones, heridos en su moral.

El boicot se ve parcialmente compensado por la presencia de un público más joven, impulsado por un importante descuento en las entradas remanentes.

En un país donde a la teta se le dice “lola”, y donde cierto sector que va a la ópera se considera a sí mismo más culto y educado que el resto, y que elige no ir a las controvertidas funciones, queda claro que estas señales auguran un mal presagio para quienes pretenden innovar.

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Written by Pablo

18/12/2010 a 2:26 am

Publicado en Música, Opinión

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